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lunes, 29 de mayo de 2017

GRACIAS TÍA ELIANA



Querida tía Eliana:

Cuando nos conocimos solo éramos unos niños con la vida por delante, con miedos, con anhelos y con mucho que aprender. Usted, bien lo sabía, y se esforzó en derribar esos miedos, en alimentar esos anhelos y en enseñarnos mucho más que contenidos.

No olvidaremos que nos recibía con un abrazo y un beso al entrar a la sala. Que nos contenía cuando estábamos tristes. Que nos felicitaba cuando lográbamos algo. Que nos exigía cuando nos portábamos mal… en definitiva, que nos educó para llegar a ser lo que somos hoy.

Ya sea como Profesora Jefe o como Directora del Colegio, nos queda su mirada dulce, su sonrisa permanente y su cariño inagotable. Al recordarla nos inspira tranquilidad, nos provoca nostalgia, pero por sobre todo brota una palabra: gratitud.

A través de estas palabras y estas flores queremos agradecerle por tanto. Tal vez no éramos tan conscientes de su contribución a nuestras vidas hasta hoy, cuando se marcha al encuentro con el Padre Celestial, sin embargo tenga claro que, a pesar del tiempo y la distancia, esta gratitud es eterna.

Ahora le toca enseñar en el Aula más importante y seguir aprendiendo del Maestro más sabio, pero sepa que hoy, que ya somos adultos y el niño pequeño que la conoció está lejos en el tiempo, queremos decirle que hay un grupo de alumnos que nunca la olvidarán. GRACIAS TÍA ELIANA. Hasta siempre.

1° básico “A”, 1992 Colegio San Francisco
8° básico “A”, 1999 Colegio Siglo XXI

lunes, 24 de agosto de 2015

LOS OTROS ESTUDIANTES

Cuando uno es Profesor comete muchos errores. Muchos de ellos condicionados por nuestra propia personalidad; otros por el sistema educativo que no te deja muchas opciones; otros, simplemente, "porque siempre se ha hecho así"...

¿Por qué solicitamos encarecidamente silencio cuando se está haciendo una prueba? La respuesta obvia es "porque los niños necesitan concentrarse". Y claro, seguramente en algún tiempo era así. Seguramente en algún tiempo todos los niños estaban moldeados de la misma manera, o no conocían otras formas de comportarse... 

Yo mismo, hace un par de minutos atrás dije a mis alumnos (que están rindiendo una prueba en este preciso instante) "guarden silencio que aún hay gente que no ha terminado su prueba". Pero creo que ese es un error que cometemos muchos pensando en sólo un grupo de estudiantes: aquellos que se concentran cuando hay silencio. Sin embargo dejamos de pensar en ese otro grupo de estudiantes, en aquellos que necesitan estar moviéndose, necesitan estar balanceándose en la silla, necesitan socializar los contenidos, necesitan escuchar música, necesitan masticar un chicle, caminar, etc., etc., etc.

¿Cómo lograr un equilibrio entre ambos grupos? ¿O habría que separarlos en diferentes salas? ¿Qué hacer?

No sé cual es la respuesta correcta, pero creo que por ahora es importante darle espacio a esos estudiantes en el aula de alguna forma, buscar alternativas para que dentro de la clase tengan un espacio igual de protagónico que los estudiantes más "tradicionales". Sobre todo es importante que sepan que no están mal, o que no tienen un problema, sino que son diferentes, y que la diferencia y diversidad SIEMPRE es positiva.

Esos que no dejan de hablar, que no dejan moverse en la clase, son los que siempre tendrán algo que decir, son los que no dejarán de moverse en la vida. Esos son lo que no se detendrán, no se conformarán... Esos son los que hacen cambios en el mundo.

viernes, 12 de junio de 2015

Los padres de hoy en día enseñan a sus hijos a desconfiar de todo el mundo...
Pero después se quejan de que sus hijos no tienen habilidades sociales.

miércoles, 11 de junio de 2014

EL PROBLEMA DE ANTONIA

Hace unos días estábamos en reunión con los profesores de un 7° básico, hablando sobre una alumna que padece del Síndrome de Turner. Esta niña presenta varios síntomas, algunos propios de la enfermedad y otros producto de la enfermedad sumado a factores ambientales, entre los cuales está su infertilidad, absoluta falta de interés por su higiene personal, aislamiento social, etc... 

Quien dirigía la reunión nos comentaba que ella, a sus doce años, está totalmente consciente de su enfermedad y que no hay, en ese sentido, una necesidad por prepararla o acompañarla en ese proceso, pues la familia ya lo ha hecho muy bien.

Sin embargo Antonia tiene problemas en cuanto a sus motivaciones, a sus relaciones sociales, al manejo de su temperamento, su higiene personal, etc... Partimos la reunión hablando de cuántas cosas debíamos hacer para cambiar algunos de sus comportamientos en el aula, en sus rutinas familiares y, en definitiva, en su vida... Todos los profesores comentamos muchas cosas de ella y a medida que pasaba el rato todo terminaba en un "es que ella es muy pilla", "es que ella es muy tierna", "la Anto es super relajá", "le encanta la ciencia", "es tan dulce".... 

¡La Anto es una niña feliz! Nos costó darnos cuenta en nuestro afán por querer acomodarla a que sea igual a los otros.. o, peor aún, que sea una alumna fácil de educar. Al final de la reunión no podía dejar de preguntarme "¿Para qué hicimos esta reunión?"


El problema no lo tenía ella, sino nosotros.

viernes, 22 de noviembre de 2013

MAESTROS DE ESPERANZA

Admito que le "hice el quite" a sus abrazos por varios días de esta semana. Tenía la certeza de que si me acercaba un poco y sentía mi cuerpo rodeado por sus brazos la emoción me vencería y se rompería lo poco que quedaba de asimetría en nuestra relación Profesor-Estudiante.

Hoy fue inevitable abrazarlos (a pesar de que no pude despedirme de todos). Sin embargo en su abrazo no encontré tristeza, dolor o melancolía. Encontré tranquilidad, alegría, energía y esperanza... especialmente ESPERANZA.

Ayer, conmovido por lo vivido en "la ultima lista", llegué a mi casa y le conté a mi madre lo emocionante y conmovedor de aquel momento. Le conté lo orgulloso que estaba de ustedes y lo honrado que me siento de haber sido parte -aunque sea mínima- de sus vidas, no solo porque son simpáticos, cariñosos, inteligentes, sino, sobre todo porque tienen un enorme corazón, porque son -como he comentado con Solanch y Carlos- buenos de adentro. Mi madre, muy sabiamente me dijo "Y pensar que uno escucha en todos lados que la juventud está tan mala, que los jóvenes son aquí o allá... y ahí tenís po".

Ustedes son un tapaboca para todos los adultos que han/hemos creído que la juventud está perdida, que la juventud no tiene valores, que a los jóvenes no les importa nada... He visto sus anhelos de solidaridad que el Colegio tan poco acoge/mos. Ustedes son gotas de esperanza en medio de un mar de pesimismo y decepción; son pasos de alegría entre tanta ruta hacia la tristeza; son melodías de espontaneidad que surge en medio del silencio de lo establecido. 

Los felicito por romper esos juicios. Los felicito por desarmar nuestros esquemas tan contaminados por el pensamiento rígido y poco libre que se nos ha inculcado.

Felicidades por este periodo que hoy culmina. Felicidades por sus logros, sus premios, sus reconocimientos -que son muchos-, pero sobre todo felicidades por las maravillosas personas que son, por las personas que han decidido ser. 

Sigan tapando bocas. Sigan siendo maestros. Sigan siendo lo que son, sigan mejorando en todo lo que puedan, sigan luchando por sus sueños, pero sobre todo SIGAN siendo FELICES.





Finalmente no encontré dolor en sus abrazos. Cuenten con los míos, pues estaré dispuesto a ayudarlos a encontrar lo que necesiten ahí.

Un gran abrazo, los quiero mucho. Me honra haber sido su Profesor. 

lunes, 3 de junio de 2013

¡QUÉ ORGULLO!

Hace mucho tiempo que no escribía en este blog, pero -como verán- no significa que he dejado de escribir.

De hecho hoy le escribí esta carta a mis colegas de uno de los colegios donde trabajo. 
Espero que les guste. 
Espero no fallarme a mí mismo en todo lo que ahí propuse.
Espero, de corazón, nunca dejar de creer en mis estudiantes:

Queridos colegas. 

Me tomo la libertad de escribirles este correo a todos porque creo que es bueno para tenerlo como horizonte al terminar un trimestre y preparar el siguiente, y más aun porque siento un gran orgullo por cada uno de nuestros alumnos.

El viernes y sábado recién pasado fue la Colecta nacional de María Ayuda, una institución que acoge a gente de escasos recursos en diferentes hogares a nivel nacional. Acá en Temuco cuenta con un hogar de niñas adolescentes vulnerables y con uno de madres adolescentes vulnerables (y vulneradas, en algunos casos), este último fundado hace ya varios años.

Por vueltas de la vida estoy vinculado a muchas personas que trabajan en la fundación, y por lo mismo me pideron que los ayudara a buscar voluntarios para la colecta ya mencionada.

De forma espontánea acudí a algunos amigos y también a algunos estudiantes del Colegio que felices aceptaron... ellos corrieron la voz entre sus amigos de tal forma que esto se masificó en algunos cursos de la enseñanza media obligándome a hacer la invitación en casi todos los cursos con los que tuve clases la semana pasada.

El día sábado más de 30 estudiantes del Colegio Centenario salieron a las calles a pesar del frío, de la lluvia, de las vacaciones, a recolectar dinero para esta fundación. La directora del hogar estaba sumamente agradecida y me felicitó por estos muchachos solidarios (aunque el mérito no es mío). Ella estaba realmente feliz, porque el sábado muchos voluntarios fallaron y el CCT se convirtió en el motor de esta colecta que financia gran parte de los gastos de todo un año de María Ayuda.

Fui testigo de una Roumaly con el brazo cansado por el peso de su alcancía, o un Sergio que no cesaba de llamar a sus amigos para que lo acompañaran, o de una Trinidad que no dejaba de sonreir mientras realizaba su labor solidaria... Cabe destacar que muchos papás acompañaron a los niños en esta tarea haciendo de la colecta una instancia que, además, sirvió para fortalecer lazos familiares. 

Confío en que sus familias les han entregado valores como la fraternidad, la ayuda desintersada o la soldiaridad a estos jóvenes... pero no me cabe duda que muchos de uds. también lo han hecho y han regalado a ellos una potente conciencia social, un profundo espírtu de servicio y la capacidad de tomar la iniciativa necesarias para lograr este tipo de experiencias.

Quiero hacer extensivo -en primer lugar- ese agradecimiento que me hiciera la directora de Ma Ayuda, a cada uno de ustedes que llevan educando a estos muchachos desde hace muchos más años que yo. GRACIAS.

En segundo lugar, quiero proponerles como horizonte para el segundo trimestre este espíritu. A veces pensamos que nuestros estudiantes son flojos, o no les interesa nada... en alguna oportunidad incluso es probable que hayamos pensado que son "malos". Pero al ver esta actitud abnegada por el servicio a los más desvalidos, se me hace difícil pensar así...

Los invito a comenzar el segundo trimestre teniendo claro que ellos son buenos, que pueden ser y hacer lo que se propongan, y, sobre todo, pensando en que -en gran medida- depende de nosotros sacar lo mejor de ellos, porque en definitva, eso es educar.

¡Estemos orgullosos de ellos! ...y démoselo a conocer.

Perdón por extenderme tanto. Necesitaba contarles esto.
Que tengan unas hermosas vacaciones.


miércoles, 3 de octubre de 2012

LOS BUENOS EXTREMOS (1era parte)

Aun ando medio "tiritón". Hoy me pasó algo trágico en el colegio: casi mato a un niño. ¡Sí! ¡No estoy exagerando! Iba saliendo de la inspectoría y cuando abrí la puerta (esas típicas de aluminio) un pequeño de 2° básico pasó corriendo y chocó contra ella golpeándose brutalmente fuerte su cabecita. Rompió en llanto por el dolor, y ni hablar cuando vio la cantidad de sangre (que de verdad era muchísima) que le caía desde la frente. Lo tomé y junto a otra profesora y una alumna de 4to medio lo llevamos al baño, a lavarlo... Mi suéter aún está manchado de sangre. Sin embargo, él no estaba enojado conmigo, al contrario me abrazaba fuerte en busca de consuelo cuando lo llevé en brazos al baño.

El día lunes estaba haciendo fila en el banco y llegó la infaltable señora con su molestoso hijo. El niño de unos 9 años no dejaba de pasar por entremedio de los que estábamos ahí, tomaba cosas del suelo y las tiraba nuevamente, gritaba todo el rato, movía los separadores de la fila abriendo unos espacios y cerrando otros...
- ¡Ángel! ¡No!- decía inútilmente la mamá cada veinte segundos. El niño, por supuesto, no hacía caso. En un minuto tomó la huincha de un separador y "cerró el paso" hacia la caja.
El primer perjudicado fue un abuelo que esperaba su lugar para pasar a la caja...
- ¡Ángel, deje pasar al caballero, pues!- decía sin resultados una vez más, la mujer.
- Es que no le toca todavía.- Respondió el angelito (de verdad se llamaba Ángel), y apenas salieron de su boca esas palabras empecé a pensar en una respuesta para cuando me tocara a mí ser el perjudicado. Yo ya estaba totalmente irritado.


jueves, 24 de mayo de 2012

CREER EN ELLOS


Según mi opinión, no hay mejor definición de la educación que su etimología. Ya lo he dicho antes: educar es sacar lo  mejor de cada persona.

Últimamente he compartido con profesoras y profesores bastante mayores que yo, y me duele ver en ellos esa indolente y tajante actitud frente a sus estudiantes: “Es que estos niños, son malos”, “no hay nada que hacer con este chiquillo”, “esa generación está perdida”… ¿Es posible educar desde esa concepción del educando, desde ese concepto de persona? ¿Es posible sacar lo mejor de cada persona si creo que no hay algo bueno en ella? ¿Es posible educar si no creo que hay algo bueno en el educando?

Yo creo en cada uno de mis estudiantes, por eso soy profesor.


Para todos mis estudiantes. Para cada uno de ellos en el tesoro que es.

miércoles, 21 de marzo de 2012

ÚLTIMOS PASOS

En exactamente una semana, ya habré dado mis últimos pasos como estudiante universitario. Hoy vivo una mezcla de emociones, entre miedo, nostalgia, alegría, relajo y nervios más o menos.

Sólo estoy seguro de que vienen rutas aún mejores y que he sido muy bien acompañado en todo este proceso. Gracias a todos los que estuvieron, están y seguirán estando.


Foto robada del espléndido blog de Rodisi.

miércoles, 24 de agosto de 2011

MI AMIGO CÍCLOPE

Tengo a muchos de mis estudiantes en facebook. Me impresiona ver publicaciones de Juanita diciendo “en la casa de la Pepita” seguidas de publicaciones de Pepita respondiéndole a Juanita vía facebook.

¿Qué sentido tiene que se junten personalmente si están teniendo una relación virtual? Es más, yo me he encontrado en más de una ocasión hablando por msn o facebook con mi hermano que está en la misma casa que yo.

Al parecer es más fácil y cómoda una relación así.

Prefiero un amigo con dos pequeños ojos redondos que un amigo con un gran ojo cuadrado de 1366 x 768 pixeles.

sábado, 21 de mayo de 2011

INNATA INOCENCIA (2nda Parte)

En ese momento llegó el inspector y fue a abrir la sala descubriendo a estos tres muchachos. Los hizo salir de la sala y les dijo que no podían estar ahí.
- Tiene razón el inspector -agregué- porque si se llega a perder algo en la sala los van a culpar a ustedes.
- Pero sí somos niños buenos.- dijo Pérez.

Yo lo conocía, pero él no me conocía a mí.
- No me cabe duda, señor Pérez.- le respondí.
- ¿Cómo sabe mi nombre?- preguntó sorprendido, pero luego, en un pensamiento estratégico agregó.- Pero yo no soy, Pérez. Yo soy González.
- ¿Si?- le dije- ¿Y cómo se llama él, entonces?- apuntando al verdadero Pérez cuyo nombre estaba bordado en su delantal.- No importa, vayan a jugar no más.

Cuando iban corriendo a otro lado del patio no pude evitar poner al descubierto al supuesto falso Pérez y le grité:
- ¡Hey, Pérez!- Cuando se volteó le pregunté- ¿Y tú no eres González?


Aunque un niño intente mentir o ser mentiroso siempre la inocencia y la verdad les aflora, porque es parte de su ser.

Pérez tenía razón al decir "Somos niños buenos", pero con que hubiese dicho"Somos niños" para mí hubiese bastado.

Ojalá pudiéramos ser siempre niños.

Los nombres en esta historia han sido cambiados para proteger la identidad de sus protagonistas.

viernes, 20 de mayo de 2011

INNATA INOCENCIA (1era Parte)

Recuero haber comentado antes que me corresponde hacer "turno de pasillo" los días viernes en el Colegio para cooperar con la labor de los inspectores y con la disciplina de los muchachos.

A pesar del frío caminando en el pasillo de segundo ciclo (5° a 7° básico) los niños regalan experiencias maravillosas.

Hoy había algunos intentando entrar a la sala por una ventana abierta. A ninguno de ellos les hago clases. Cuando me vieron cerca se hicieron los desentendidos.

- ¿Usted tiene llaves de la sala?- preguntó uno.
- No, no tengo.- les respondo.- además que ustedes saben que no pueden entrar a la sala durante el recreo. Aprovechen de ir al patio a disfrutar, a correr, o jugar fútbol.
- Es que tenemos frío.- dijo uno de los niños.
- Pero, por eso, aprovechen de correr, o jugar a la pelota y así se les pasa el frío.
- No, no importa.
Prefirieron quedarse ahí.

Me di vuelta y caminé hacia otro lado y cuando miré hacia donde habíamos estado conversando noté que ya no estaban. Habían dos opciones: mágicamente habían adquirido unas enormes ganas de correr y jugar fútbol, o bien habían saltado por la ventana.


Los nombres en esta historia han sido cambiados para proteger la identidad de sus protagonistas.

sábado, 30 de abril de 2011

MOCHILAS VACÍAS DE SUEÑOS

Hace unas semanas presencié una discusión entre unas profesoras del liceo que se cuestionaban si dejar o no dormir a los estudiantes en el aula:

- A mí no me sirve un estudiante que está durmiendo.- decía una muy comprometida con el aprendizaje de sus alumnos.
- Yo prefiero que duerma a que esté molestando.- sostenía una con menos vocación. Una tercera muy empática y más mamá que profesional, en cambio, decía:
- Tú no sabes si el pobre pudo dormir en su casa. Tú sabes como es la realidad de los chicos del liceo po... a veces no pueden dormir nada. El papá que llega tarde, el vecino que hace ruidos, etc.

Desde ese día me di cuenta de la gran cantidad de jóvenes que usan su mochila como almohada y duermen sin pudor en clases.
Llegué a contar 16 durmiendo en una sala de 35 estudiantes. Excesivo ¿no?

Ayer asistí a un seminario titulado "Fracaso Escolar: Prevenciones desde la neurociencia y la salud mental" dictado por la Dra. Amanda Céspedes.
Describiendo algunos signos de estudiantes con posibles rasgos de déficit atencional o desmotivación severa -algunos ad portas de una depresión- ella mencionó que en cada sala el porcentaje alcanzaba el 10% o el 20%. Lo describió como "el típico estudiante que va a clases con la mochila plana, pero aún así camina encorvado. Y que llega a la sala, se sienta en el último banco, se derrumba -porque no se sienta- y se saca la mochila dándole un uso muy original: la usa como almohada".

Me parece, por lo menos, grave la situación. Si tenemos un 20% de estudiantes desmotivados con riesgo de depresión en el aula y no hacemos nada, es muy probable que este joven sea escolarmente un "fracasado".
Entiendo perfectamente a las profesoras que discutían qué hacer con estos jóvenes, porque la respuesta es difícil y determinante para sus vidas.

Finalmente, no dejo de pensar en la relación que tendrá esta situación (15 jóvenes durmiendo en clases) con las respuestas que ellos mismos dieron al momento de manifestar sus sueños: "no sé", o "nunca me he puesto a pensar en ello"... algunos simplemente no respondieron.

Creo que un joven que duerme en el aula, es un joven que no sueña.
¡Si esa mochila estuviera llena de sueños!



miércoles, 30 de marzo de 2011

ELLOS

La señora Lidia -auxiliar del colegio- barría el patio central del establecimiento después del recreo, que estaba alfombrado de papeles.

- ¡Estos cauros cochinos, que dejan el piso lleno de papeles!- dije bromeando a la mujer.

- Si poh, pero ¿qué haríamos sin ellos?- respondió desde lo profundo de su corazón.

- Es verdad.- no pude responder otra cosa.

domingo, 9 de enero de 2011

ANTES EN CARTÓN Y AHORA EN BOTELLA


"Antes en cartón y ahora en botella" fue lo que me dijo hace unos días mi amigo JC cuando lo felicité por haberse titulado de la Universidad hace un mes y tras una evidente conversación sobre los proyectos para este año y los cambios en la vida que esto conllevaba.

También abracé fuerte a mi amigo E esta semana por la misma razón: ya es profesional.
Hace unas horas conversaba con mi amiga NJ sobre la inminente vida laboral que se acerca a pasos agigantados.

Y hace no más de media hora vi en facebook el cambio de situación sentimental de mi ex compañera de curso EM, pasando de "comprometida" a "casada".

En marzo comienzo mi último año de Universidad -si Dios quiere- y ya me surgen cientos de preguntas sobre el futuro. Desde qué hacer una vez terminada la universidad, hasta cuan constante será el contacto con mis amigos de hoy.

La vida va cambiándo(me)...
no quiere que me encuentre desprevenido.

¡A caminar!


_______________
La idea de los nombres con letras la he tomado de mi amiga Ojo Humano, cuyo blog me encanta y leo sagradamente.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Como entre un abrazo

Ayer me tocó la labor de consolar a un niño de 3 años que lloraba triste por estar lejos de sus padres. Fue una labor difícil pero hermosa, porque en ella descubrí muchas cosas.
El pequeño Alonso se aferraba fuerte a mi pecho dejando caer sus lágrimas. Me di cuenta de que mientras menos espacio hay entre dos personas que se abrazan, más sentimiento hay entre ellas. Mientras más espacio hay entre ambas significa que hay menos de por medio, menos en juego. Es decir, el espacio físico entre un abrazo es inversamente proporcional a la razón que lo provoca.

Sentí una maravillosa sensación al abrazar a un niño pequeño. Tal vez porque nunca tuve esa oportunidad con mi propio padre. O quizás precisamente por lo contrario: la tuve y no la recuerdo, y al sentirla rememoro esos momentos que hoy me parecen parte de un sueño.

¿Qué hay en un abrazo que es tan reconfortante, tan potente? Es como saberse protegido y saberse protegiendo, porque son ambas las personas que en ese mismo acto cumplen ambas funciones.
¿Cuándo me siento abrazado? ¿Cuándo me siento abrazando? Ahora mismo escribiendo, liberando lo que está en mi corazón a través de estas líneas; ahora mismo cultivando la esperanza de que estas palabras sirvan de ayuda a alguien…

Desde ahora, cada vez que abrace y/o me abracen intentaré descubrir qué hay entre esa persona y yo, intentaré medir el espacio que nos separa… intentaré medir el espacio que nos une… y si el espacio es muy grande intentaré descubrir que falta para que sea más pequeño