No puedo creer que ya haya pasado un año.
Un año desde que llegaste a llenar mi vida de sonrisas, de abrazos y besos.
Eres lo más grande que tengo, siendo aun tan pequeñita.
En mi mente solo hay un pensamiento “¡No quiero que crezcas!”. Esas
palabras rondan mi cabeza todo el día como un eco. Y es que eres tan
perfecta así como estás, que me da miedo que cambies, que seas diferente
a lo que eres ahora, que el mundo te devore y corrompa tu pureza, tu
alegría, tu inocencia.
Sé que por
más que lo anhele, ese deseo no se cumplirá. Ya ha pasado un año como un
suspiro. Seguro que vendrá otro y otro y otro, sin que pueda darme
cuenta. ¿Qué hago contigo entonces? ¿Encerrarte aquí en tu pieza y
disfrutarte yo solo? No, no puedo privar al mundo de ti, del tesoro que
eres. Entonces ¿Por qué pensar que el mundo te corromperá y no pensar en
que tú lo puedes arreglar?
En este primer año de vida, hija, te
regalo el mundo, te lo regalo para que lo hagas brillar con esa sonrisa
maravillosa que tienes. Te regalo el mundo para que lo llenes de amor
con tu mirada única y transparente. Te lo regalo para que lo hagas
bailar con tus piecitos y tus deditos. Te lo regalo para que lo mejores
con todo lo bueno que hay en ti, porque yo me encargaré de protegerte de
lo malo que hay en él.
Sigue creciendo, Celeste. Mi amor por ti crece contigo.
Te amo.
Feliz cumpleaños
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martes, 3 de mayo de 2016
UN AÑO
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Pollo con almendras
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5:53
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amor,
Celeste,
padre-madre
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sábado, 20 de junio de 2015
mi primer DÍA DEL PADRE
Hace un rato vinieron unas amigas a visitarnos. Les pregunté si encontraban linda a la Celeste, porque yo la encuentro hermosa, pero siempre me asalta la duda ¿es tan hermosa como yo la veo o es que uno como padre no es objetivo y esa es la razón de mi admiración por su belleza?
Mañana Celeste me regalará mi primer día del Padre.
Ha sido un tiempo de aprendizaje maravilloso. Semanas donde este amor tan misterioso como maravilloso me ha enseñado muchas cosas.
Pero el principal aprendizaje no tiene que ver conmigo como padre.
Me despierto temprano en la mañana pensando en mi hija, voy a trabajar pensando en mi hija, almuerzo pensando en mi hija, llego a la casa lo más rápido posible pensando en mi hija...
Miro el pasado y solo pienso en que Dios armó todo tan perfectamente para hacerme padre de esta niña hermosa. Miro el futuro y solo imagino cómo va a ser su vida, cómo será su rostro, con quien compartirá su vida...
Postergo mi vida, por la de Celeste Agustina. Dejo de ser yo, para ser el papá de Celeste Agustina. Dejo de comprarme cosas para mí, para comprarle cosas a Celeste Agustina... y la lista de ejemplos es bien larga.
No sé si -al igual que me sucede ahora con Celeste- soy yo como hijo que veo a mi madre como una mujer maravillosa, genial, simpática, linda, esforzada...
Tengo claro que mi mayor aprendizaje en este día del padre tiene que ver con ella, más que conmigo: he aprendido una pequeña parte de lo que alguna vez hiciste por mí. Y ahora que lo he vivido lo valoro y lo entiendo. Entiendo por qué te postergaste, entiendo por qué dejaste de ser tú para ser mi mamá. Y entiendo el amor que sientes por mí, que es el mismo que yo siento por Celeste.
En este día del padre solo tengo gratitud para ti, mamá.
Feliz día del padre, mamá.
Te amo.
Mañana Celeste me regalará mi primer día del Padre.
Ha sido un tiempo de aprendizaje maravilloso. Semanas donde este amor tan misterioso como maravilloso me ha enseñado muchas cosas.
Pero el principal aprendizaje no tiene que ver conmigo como padre.
Me despierto temprano en la mañana pensando en mi hija, voy a trabajar pensando en mi hija, almuerzo pensando en mi hija, llego a la casa lo más rápido posible pensando en mi hija...
Miro el pasado y solo pienso en que Dios armó todo tan perfectamente para hacerme padre de esta niña hermosa. Miro el futuro y solo imagino cómo va a ser su vida, cómo será su rostro, con quien compartirá su vida...
Postergo mi vida, por la de Celeste Agustina. Dejo de ser yo, para ser el papá de Celeste Agustina. Dejo de comprarme cosas para mí, para comprarle cosas a Celeste Agustina... y la lista de ejemplos es bien larga.
No sé si -al igual que me sucede ahora con Celeste- soy yo como hijo que veo a mi madre como una mujer maravillosa, genial, simpática, linda, esforzada...
Tengo claro que mi mayor aprendizaje en este día del padre tiene que ver con ella, más que conmigo: he aprendido una pequeña parte de lo que alguna vez hiciste por mí. Y ahora que lo he vivido lo valoro y lo entiendo. Entiendo por qué te postergaste, entiendo por qué dejaste de ser tú para ser mi mamá. Y entiendo el amor que sientes por mí, que es el mismo que yo siento por Celeste.
En este día del padre solo tengo gratitud para ti, mamá.
Feliz día del padre, mamá.
Te amo.
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17:04
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miércoles, 29 de abril de 2015
TAREAS
Anoche soñé contigo.
Recién habías nacido y no parabas de moverte, ibas de un lado a otro, saltando... ¡¡¡aun siendo pequeñita!!!!
Te dejo a ti la tarea de ser inquieta, de no parar de moverte, de nunca conformarte y de siempre buscar.
Ya venías sonriendo. Tu boquita era pequeña, pero tu sonrisa reflejaba una gran alegría.
Esa tarea déjamela a mí, que yo seré quien te haga reir, yo me dedicaré lo que me reste de mi vida a hacerte feliz.
Llega pronto, Celeste Agustina. Te estamos esperando ansiosos.
Recién habías nacido y no parabas de moverte, ibas de un lado a otro, saltando... ¡¡¡aun siendo pequeñita!!!!
Te dejo a ti la tarea de ser inquieta, de no parar de moverte, de nunca conformarte y de siempre buscar.
Ya venías sonriendo. Tu boquita era pequeña, pero tu sonrisa reflejaba una gran alegría.
Esa tarea déjamela a mí, que yo seré quien te haga reir, yo me dedicaré lo que me reste de mi vida a hacerte feliz.
Llega pronto, Celeste Agustina. Te estamos esperando ansiosos.
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6:52
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Celeste,
padre-madre
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martes, 3 de marzo de 2015
TODOS QUIEREN SER PADRES-MADRES
Sé que no
hay detrás ninguna mala intención. Sé que son muestras de cariño y de
solidaridad muy valiosas y, en algunos casos, muy útil. El tema es que desde
que nos enteramos que estamos esperando guagüita, mucha –muchísima- gente se ha
acercado a decirnos lo que debemos y, sobre todo, lo que no debemos hacer; lo
que es y lo que no es recomendable para la niña; como hacerla dormir, cuando
darle de comer, con que ropa vestirla… etc.
Creo
profundamente que como seres humanos, de manera innata, tenemos las
herramientas necesarias para ser padres-madres. No quiere decir con esto que
estemos preparados y que no hay nada que aprender, al contrario, de seguro que
es un proceso que nunca acaba. Es más, yo confieso que, cada día que pasa, me
siento más inexperto, nervioso y expectante ante esta nueva realidad… Lo que sí
tengo claro es que el cuerpo, el corazón van hablando e invitando a actuar de
manera casi refleja ante el crecimiento de una hija.
Como siempre
digo en clases cuando hablamos de lo que es bueno y lo que es malo: el primer
criterio es la conciencia. Todos de manera innata sabemos cuándo algunos de
nuestros actos son incorrectos, algo en el corazón nos lo dice, nos enorgullece
y libera si es bueno; nos incomoda y avergüenza si es malo… Lo mismo sucederá
cuando nazca Celeste Agustina, estoy seguro. Sabremos en lo profundo del
corazón qué es bueno y qué es malo para la niña.
Por ahora
seguiré escuchando paciente los consejos de muchos padres y madres generosos
que comparten su experiencia con nosotros, pero con la claridad de que es eso:
UNA experiencia de UNA pareja de padres con UNO de sus hijos. Yo seguiré
construyendo la mía.
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Pollo con almendras
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5:51
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Celeste,
Familia,
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lunes, 29 de diciembre de 2014
LO POCO QUE CONOZCO (y lo mucho que quiero conocer)
Hasta ahora solo te conozco el alma.
Conozco solamente el amor que te creó y que te circunda
y el odio del que te protegeré.
Conozco solamente a toda tu familia.
Conozco nada más que a todos los que te rodearán.
Solo he caminado por la mayoría de los lugares por los que caminarás
y solo he escuchado la mayoría de las voces que te hablarán.
Nada más conozco el Dios que te creó
y simplemente conozco a los santos que te cuidarán.
De lo mucho que conozco sobre ti,
no es suficiente para conocer ese poco que me falta por conocerte.
Anhelo conocer uno solo de tus cabellos (castaños y crespos),
una sola de tus sonrisas,
uno solo de tus deditos,
uno solo de tus abrazos.
Es poco lo que quiero,
pero mucho lo que quiero conocer ese poco.
Conozco todo tu mundo,
todo tu universo,
pero no te conozco a ti.
¡Quiero saber como eres, Celeste!
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